The Dead Cow

Corría el ´18 y el fin de año en Buenos Aires sonaba también como el fin de una época. Mientras se derrite el Centro, las masas atronan sus protestas y el ambiente bien caldeado está que arde. Ebulle, y cualquier chispa enciende el fuego. Elaskar lo sabe y hace su rutina a marcha lenta y a desgano. Quiere entrar en acción y presiente lo tremendo del momento en silencio, presto a no quedar en orsai. Se declara en muda rebeldía y no cumple reglas. Fuera de la Ley.

Martes 11 de diciembre. Otro día común. Suena el teléfono y Francis “A” le dice: venite a Saavedra que tenemos un laburo y te queremos adentro. La Corpo quiere un edificio para enrostrarle a los Platudos. Pero no un edificio común: uno especial, desarmable, en medio del desierto, lleno de emociones y miriñaques. “Si quieren emociones pueden venir al Centro” pensó Elaskar. La Familia pone las emociones; Elaskar y su banda, el
edificio. Ese fue el trato. Todo fuera de la Ley.

La seca asola los campos. La Pampa es un oasis ardido y la calma es un bien preciado. Brunetti sigue el sol con la mirada. Cuando llegue abajo será el momento de entrar en acción. Esa es su costumbre. Vio venir al porteño desde lejos: “la pucha digo”. Tuvo que escuchar y no le quedó otra que aceptar. Resulta que hacía un tiempo el porteño había enamorado a la hermana, y ella “casi” siempre tiene razón. Como el golpe era ambicioso, propuso sumar al Turco Jalit, de reconocido y valorado prontuario por estafas y defraudación. En Buenos Aires, Claudio Profeta alias “Pepe” alias “Pai”, haría de fachada legal para no levantar sospechas. Así se cerró la banda. Todos fuera de la Ley.

Para no aburrirlos con el relato diremos que esperaron órdenes de La Familia, que eran las generales del plan. Mientras el pueblo celebraba las fiestas de verano, la banda se reunía cada noche en el trasfondo de un galpón. Se evaluaron múltiples alternativas, detalles y posibilidades que eran reportadas al contacto en La Familia, el cual iba cambiando cada día. Se delinearon 2 planes distintos. Francis “A” movía el pulgar cual
Babbo Napolitano, whisky y habano en mano, hasta que finalmente se aprobó uno concreto: un centro de interpretación modular con diferentes salas cuadrangulares dispuestas en torno a un espacio principal que las nucleaba, el Hall en altura y media. Todo rematado por un cogote delantero que hacía de “cabeza de tortuga”, para mirar el desierto y sentirse poderoso sabiéndose poseedor de la negra y combustible sangre del
planeta.

Cabe mencionar una particularidad a contrapelo de nuestros queridos forajidos: no contaban con ningún buchón en La Corpo. Era una desventaja fuerte y La Familia tampoco pudo sobornar a los jueces, chantajear custodios, ni siquiera secuestrar extorsivamente un familiar indirecto. De manera que todo era puro. El bien contra el mal. Los buenos contra los malos. A todo o nada. No existían arreglos pactados.

Y llegó nomás el día del golpe, atribulados todos como cura en whisquería. Francis “A” ponía la caripela –esa inmutable, capaz de mentirle a su propia madre. Elaskar manejaba la chata. Brunetti esperaba cerca para asistir a Elaskar y cubría la retirada. El Turco se encargaba de la tecnología en un departamento de la zona. Y Pepe hacía de campana y controlaba el tiempo. Parece que le creyeron. O al menos eso dijo La Familia. Los Platudos iban a picar como palometa en río bajo con el plan que la banda llevó a cabo, de pies a rabo, al milímetro perfecto. Los popes de La Corpo se reunieron, y al día de hoy todavía siguen allí reunidos: a esta altura ya parece una condena con sentencia firme más que una reunión.
Pero nunca se sabe…

Los muchachos de la banda se mantienen alertas y operativos hasta nuevo aviso. El porteño va y viene entre Buenos Aires y Santa Fe, y se las rebusca con tejes y manejes. Brunetti sigue siguiendo el sol con la mirada y haciendo lo suyo cada tarde. Los domingos, pan y circo para el pueblo. El Turco Jalit mantiene el bajo perfil, sólo delatado por su llamativo perro salchicha overo de rimbombante nombre, el cual no develaremos. De Pepe Profeta poco se sabe. Cada tanto aparece en las noticias, pero siempre en segundo plano.

Así comenzó el ´19. Terminó una época. Se derritió el Centro y una chispa cualquiera encendió el fuego. El jefe débil cayó con el gobierno, las masas tomaron el poder y fue el fin de las protestas. Elaskar lo vio venir y dio el paso atrás justo a tiempo, eludiendo el orsai. A llorar al campito. Los Platudos siguen platudos y Francis “A” sigue, whisky y habano en mano, jefe de La Familia.

Todos fuera de la Ley.

FIN

Los hechos y personajes aquí mencionados fueron modificados para preservar la verdadera identidad de los involucrados. Cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia. Aunque según la hermana de Brunetti, las coincidencias no existen.

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